Gestión emocional, aprendiendo a autorregularse


Sabemos que las emociones son fundamentales para nuestro día a día. Estas no son buenas o malas, sino que, a pesar de que algunas nos parezcan desagradables como la tristeza, el miedo o la ira, todas tienen una función específica en nuestro cuerpo que nos impulsa a reaccionar y así, adaptarnos a las distintas situaciones que se nos plantean.
La gestión emocional se entiende como esa capacidad para regular las emociones, su duración, la intensidad y la forma en la que nos afectan. Además, esto nos permite, en algunas circunstancias, elegir cómo reaccionar y actuar.
A continuación, te explicamos cómo podemos enseñar a nuestros hijos a gestionar sus emociones, para que poco a poco vayan aprendiendo a autoregularse.
Con nuestra propia gestión emocional. Los niños, sobre todo en la primera infancia, aprenden a través de la observación de sus figuras cercanas. Muestra autocontrol y ellos aprenderán a autocontrolarse.
Reconocimiento emocional. Ayudándoles a entender de dónde viene la emoción, para saber cómo reaccionar. Pregúntale ¿En qué parte de tu cuerpo lo sientes?¿Cómo lo sientes?¿Qué intensidad tiene?...
Reconocer aquellas situaciones que le causan ciertas emociones más intensas, para poder buscar alternativas y aprender a afrontarlas.
Enseñarle a relativizar, sin quitarle la importancia que merece y siempre validando sus emociones.
Enséñale a reducir su malestar, por ejemplo a través de técnicas de distracción, relajación, respiración, y en general, encontrando actividades que proporcionen bienestar emocional.
Muéstrale seguridad y afecto, ¡fomenta el efecto galatea!
Desde Efecto Galatea sabemos que las emociones en ocasiones pueden resultar desagradables, por ello, os animamos a trabajar sobre ellas desde pequeños, para que cuando lleguen los “periodos de crisis” seamos capaces de manejarlas con eficacia, seguridad y control.



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