
Efecto Galatea, mucho más que un nombre de empresa
El Efecto Galatea nace del mito del escultor Pigmalión, rey de Creta. Este, ante la búsqueda de una mujer ideal, esculpió una estatua con forma de mujer atribuyéndole todo lo que él buscaba, no sólo cualidades físicas, como la belleza, sino que también, valores y virtudes, como la sensibilidad o la ternura. Al terminar su obra, el rey Pigmalión se enamoró tanto de su escultura que deseo que fuese real. Y así, la diosa Afrodita, quien había estado observando todo, decidió conceder al rey su deseo dándole vida a la estatua.
Desde la psicología se interpreta que fue el fuerte deseo del rey Pigmalión, lo que hizo posible generar una serie de circunstancias para conseguir su objetivo, encontrar una mujer ideal.
Así, el efecto Galatea se define como la influencia que ejercen nuestros pensamientos, creencias y decisiones en nosotros mismos, y cómo estos, nos facilitan o no alcanzar ciertos resultados, que pueden llegar a determinar nuestra vida.
Desde un punto de vista psicoeducativo, en Efecto Galatea, consideramos esencial que todos los miembros de las familias crean en ellos mismos. Por ello, guiados por profesionales del campo de la psicología y la pedagogía, nuestro objetivo es ofrecerles herramientas que hagan posible aumentar las posibilidades de éxito en su día a día.
Bienvenido a Efecto Galatea.
Marta y Alba.






