Consumo de pantallas saludable durante la infancia y adolescencia


Cada vez estamos más expuestos a las pantallas y no solo en mayor cantidad, sino desde más temprano. Niños y niñas pasan mucho tiempo con ellas, llegando a superar las recomendaciones sanitarias.
El uso no responsable de estas, tiene consecuencias negativas sobre la salud de los niños, niñas y jóvenes adolescentes. A continuación os presentamos algunas de las consecuencias:
Ocio sedentario: El ocio se basa en ver vídeos o jugar a videojuegos, dejando de lado cualquier actividad que conlleve un esfuerzo físico.
Alteración del descanso: La Organización Mundial de la Salud recomienda dejar las pantallas al menos dos horas antes de acostarnos.
Dificultades en el desarrollo del lenguaje
Alteraciones en el desarrollo de habilidades sociales: Dado que se reduce la interacción con otras personas.
Adicciones
Reducción de la capacidad de atención y concentración al estar estimulados de forma constante.
¿Cómo podemos tener un consumo favorable de pantallas?
Establecer límites en el uso de pantallas: Informarse sobre las recomendaciones de la OMS sobre el tiempo de exposición a las pantallas en base a la edad de la persona.
Evitar su uso antes de ir a dormir.
Supervisión por parte de los adultos del contenido al que están expuestos sus hijos e hijas, ya que en ocasiones no está recomendado para su edad.
Dejar de lado las pantallas en momentos de ocio o de interacción con otras personas (como durante las comidas o cenas)
Uso de pantallas en espacios comunes y a poder ser con actividades en las que distintos miembros de la familia puedan participar (por ejemplo, jugando juntos)
Sin duda, las pantallas pueden ser un gran aliado, pero es importante ser conscientes de las consecuencias negativas que pueden tener para hacer un uso responsable de ellas.
Desde Efecto Galatea trabajamos para hacer un uso saludable de ellas.



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