Efectos en fotos y en la salud mental


Las redes sociales forman parte de la vida de los adolescentes. En ellas, comparten fotos y buscan la aprobación social.
En muchas ocasiones vemos fotos retocadas, con filtros que dan luz, mejoran la calidad, o que modifican la voz resultando graciosos; pero también, están esos filtros que cambian el color de los ojos, la forma de la nariz, que aumentan los labios o incluso que cambian la forma de la cara.
Estos últimos filtros, los que cambian la forma de la cara, se han convertido en lo normal, influyendo en la autoestima y el autoconcepto de muchos jóvenes que se encuentran buscando su propia identidad, y que no se atreven a subir una imagen a las redes sociales al menos que no tengan filtros.
¿Qué consecuencias a nivel psicológico pueden aparecer por el uso excesivo de filtros?
Baja autoestima al no representar la realidad
Aumenta las inseguridades y la no aceptación de cada persona al crear una imagen que no corresponde con la persona
Inestabilidad emocional ya que con tan solo un click, pasas de tener una cara que cumple con todos los cánones de belleza socialmente establecidos, a una imagen real.
Constante necesidad de aprobación por otras personas
Enseñar a hacer un uso responsable de los filtros es imprescindible para que aprendan a tener un control sobre ellos. Los filtros no son malos, pero se convierten en un problema cuando solo nos atrevemos a subir una imagen a redes sociales con filtros.
Desde Efecto Galatea, os animamos a controlar esa dependencia hacia los filtros, hacer un uso responsable como adultos, e intentar utilizar filtros que no modifiquen el rostro, ya que estaremos proyectando una imagen que no es real de nosotros mismos.
Y tú, ¿haces un uso responsable de los filtros?



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