Acoso escolar o bullying


El acoso escolar o bullying se entiende como cualquier tipo de intimidación que se produce en el ámbito escolar de forma reiterada e intencionada y que es llevado a cabo generalmente entre iguales, aunque también puede darse por parte de los educadores. Existen distintos tipos de acoso que podemos ordenar de mayor a menor frecuencia de la siguiente manera:
Verbal: Insultos directos o indirectos, creación de falsos rumores, burlas…
Psicológico: Intimidación, amenaza, chantaje…
Físico: Golpes, empujones, robos, romper pertenencias...
Social: Aislamiento, marginación social, discriminar por etnia, discapacidad…
Ciberacoso: A través de las tecnologías y redes sociales.
Sexual: Intimidación, abuso, maltrato por orientación sexual…
Este tipo de actitudes agresivas que ocurren sin motivación evidente, generan en las víctimas síntomas que podemos detectar, como cambios de comportamiento, actitud hacia el colegio negativa, problemas de sueño, regresiones en el desarrollo, pérdida del interés por actividades que antes le gustaban, regresan a casa con ropa rota o contusiones…
A menudo, la víctima sufre en silencio, pero sin duda, este conjunto de síntomas generan consecuencias psicológicas y sociales, como ansiedad, tristeza, apatía, agresividad, autolesiones, aislamiento, bajo rendimiento escolar y miedo, entre otros; llegando incluso al suicidio en algunos casos.
El último informe publicado en España en 2021, informa que en 2017 se denunciaron 1054 casos de acoso escolar, por eso, y con motivo del día mundial contra el Bullying celebrado el pasado 2 de mayo, desde Efecto Galatea, queremos concienciar de este problema y ofrecer algunas herramientas que ayuden a prevenirlo.
Controlar programas de TV en los que se desprecia o se ríen de las personas.
Animar a no ser “testigos pasivos” de la violencia. Ayúdale a ser empático y a ayudar a la persona que está sufriendo bulling.
Fomentar las relaciones sociales con aquellas personas con las que se sienta cómodo y valorado (invitar a merendar a su compañero, hacer una excursión juntos…).
Enseñar a poner límites.
Ofrecer la seguridad de expresar lo que está pasando o siente.



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