Educar desde el respeto, la firmeza y el cariño.


Jane Nelsen, doctora en psicología educativa y referente internacional de la disciplina positiva, desde esta innovadora corriente explica que la clave de la crianza es el respeto incondicional del adulto hacia el menor y sus necesidades, basado en la firmeza y el cariño.
La educación en positivo no supone que debamos decir “si” a todo o permitamos una excesiva libertad a los menores sin poner límites. Desde la empatía y el afecto la crianza respetuosa implica entender el porqué del comportamiento inadecuado del menor, para promover actitudes positivas hacia ellos con el fin último de enseñarles a comportarse adecuadamente, ser responsables y desarrollar destrezas interpersonales útiles para su futuro.
Desde este punto de vista, los padres o educadores responsables del menor son capaces de:
Establecer límites y normas que sean claras para que los menores las entiendan y puedan cumplirlas.
Empatizar con el menor para entender el momento del desarrollo en el que se encuentra, con el objetivo de comprender sus necesidades en ese preciso momento.
Favorecer la cercanía y el afecto como un pilar fundamental de la relación padres e hijos.
Educar desde el respeto para apoyar y guiar a los menores en su crecimiento y desarrollo.
Educar, es sin duda un reto que supone una gran responsabilidad. Por ello, desde Efecto Galatea os animamos y tratamos de ayudaros para que incluyáis la crianza respetuosa en vuestras rutinas educativas. Porque, como dice Nelsen: “¿De dónde sacamos la loca idea de que para que un niño se porte bien, primero tenemos que hacerlo sentir mal?”



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