Comunicación y relaciones personales


Saber comunicarse es clave para intercambiar información y opiniones con los diferentes miembros familiares de manera empática y efectiva. A continuación, te presentamos los estilos comunicativos que utilizamos habitualmente, para que aprendas a detectarlos en los demás y puedas manejarlos mejor en diversas situaciones; y en ti mismo, para que si te identificas en alguno de ellos, puedas buscar soluciones para comunicarte mejor.
Los estilos comunicativos se establecen en base a dos características. Por un lado, cómo defiendo mis opiniones; y por otro, cómo defiendo las opiniones de los demás. Así surgen cuatro estilos:
Estilo Pasivo: La persona no defiende sus opiniones, es decir, no es capaz de dar opiniones ni expresar sentimientos, por lo que será una persona fácilmente manipulable por los demás.
Estilo Agresivo: Caracteriza a aquellas personas que defienden sus derechos sin tener en cuenta las opiniones de los demás. Además, son tan conflictivas que a menudo, no les importa agredir verbalmente a los demás.
Estilo Pasivo-Agresivo: Hace referencia a aquellas personas que, a pesar de no atreverse a defender sus derechos, no se resignan a que se impongan los derechos de los demás. En este sentido, aunque parezca pasivo, en cierto momento explota mostrándose agresivo verbalmente.
Estilo Asertivo: La persona se caracteriza por respetar los derechos de los demás y de sí mismo. La expresión de pensamientos o emociones se realiza de manera clara y sincera, tratando de no ofender a los demás. La asertividad incluye aspectos como la escucha activa, la empatía, el respeto, la autoestima, la comunicación y la emoción.
Desde Efecto Galatea, te enseñamos a reconocer estos estilos comunicativos en ti mismo, para que aprendas a tener relaciones más saludables con los miembros de tu familia; y en los demás, para que aprendas a manejar situaciones familiares en las que te encuentres con estilos comunicativos inadecuados.



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