Inestabilidad emocional en la adolescencia.


La adolescencia es un periodo de desarrollo y búsqueda de la propia identidad. Es el momento en el que el niño pasa a convertirse en adulto, por lo que se caracteriza por una etapa de grandes cambios físicos, psicológicos y fisiológicos. En relación con la emocionalidad, la adolescencia se caracteriza por tres grandes hitos.
En primer lugar, la búsqueda de su propio camino en la vida. Hasta ahora, los adultos habían sido quienes ponían las normas y los límites, pero al entrar en la etapa adolescente, el menor se da cuenta que tiene capacidad de autonomía e independencia, es decir, es capaz de tomar decisiones por sí mismo; lo que le llevará a iniciar una búsqueda hacia su propia identidad.
En segundo lugar, dado que el córtex prefrontal está terminando de desarrollarse, tienen una dificultad a la hora de comprender y expresar sus emociones y sentimientos. Durante la adolescencia, surgen una gran cantidad de emociones, a menudo extremas e inestables. Las situaciones buenas son increíbles y las malas insoportables. El adolescente necesitará tiempo para conocerse y autogestionar eficazmente sus emociones. En este punto, si la familia, entiende y atiende adecuadamente las necesidades del menor, puede convertirse en un gran apoyo.
Por último, durante esta etapa, aparece una falta de expresividad emocional, que dificulta, en gran medida, la comunicación con el adulto. Este suceso está muy relacionado con los dos anteriores, pues el menor está descubriéndose a sí mismo, lo que le dificulta la capacidad de expresar todo aquello que siente. En este sentido, la comunicación entre iguales es mucho más fluida y fácil, pues entre ellos hablan el mismo “idioma”.
Toda esta inestabilidad emocional provoca en el adolescente una menor confianza en sí mismo, síntomas de estrés o depresión, peores relaciones interpersonales y una gran frustración, irritabilidad o enfado.
En Efecto Galatea somos conscientes de que la adolescencia puede ser una etapa dura, pero confiamos en el poder de la familia, para acompañar, guiar y servir de ejemplo al menor, para que sea una etapa de alegría y felicidad, por crecer, madurar y hacerse mayor.



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