Teoría familiar sistémica de Bowen


Una de las grandes teorías psicológicas relacionadas con la familia es la Teoría Familiar Sistémica de Bowen (1978). Desde un enfoque psicoanalítico, Bowen considera a la familia como un sistema formado por una combinación de variables emocionales, que se relacionan con cada uno de los miembros y que hacen posible el funcionamiento del sistema; y de variables relacionales, que determinan la forma en el que los miembros expresan sus emociones. Así, la comunicación se convierte en el factor más importante de la familia, pues es el medio por el que los miembros se conectan, alterando o no las interacciones entre ellos.
El ecosistema, que como vemos, tiene una identidad propia conlleva, por un lado, a un desarrollo interno de los miembros de la propia familia, y por otro, a un desarrollo externo entre la familia y el resto de los sistemas que forman la sociedad como, por ejemplo, la familia y el colegio (Teoría ecológica de Bronfenbrenner, 1971). Atendiendo al desarrollo interno entre los miembros de la propia familia, se entiende que ésta, se compone de diferentes partes interrelacionadas, por lo que existiría una influencia bidireccional entre ellas. Es decir, cada miembro de la familia cumple una función determinada dentro del sistema, y con sus acciones, influye en las acciones de los demás, a la vez que se ve afectado por ellas. En este sentido, parece evidente que, si los padres educan a sus hijos bajo estrategias positivas, éstas pueden generar principios y valores contagiosos hacia el resto de los miembros.
En Efecto Galatea, creemos que empoderar a las familias en estrategias positivas, como el fortalecimiento de vínculos emocionales positivos, la implicación significativa en la vida y educación de los menores, la definición y comunicación de normas y pautas de comportamiento y el crear pautas de disciplina positiva; todo ello bajo una buena comunicación familiar, promoverá mejorar la calidad de las relaciones entre los miembros, siendo estas mucho más funcionales; y facilitará crear ambientes familiares mucho más saludables, capaces de reducir ciertas experiencias adversas durante la infancia. En consecuencia, y desde un punto de vista psicoeducativo, estaremos previniendo el futuro de la población infanto-juvenil con relación a la salud mental.



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