"¿Cuánto queda? ¡Me aburro!"


Vivimos en un momento en el que muchas cosas que queremos podemos conseguirlas en el momento. ¿Tienes hambre? Comida a domicilio. ¿Necesitas algo? Tiendas online con reparto rápido. ¿Quieres ver una película de estreno? Plataformas online. ¿No quieres ver los anuncios? Puedes saltarlos.
La paciencia es una habilidad importante para desarrollar. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos e hijas a fomentar su lado más paciente?
Reflexionar → ¿Es necesario hacer o tener algo ya? Preguntad a vuestros hijos y trabajad la reflexión conjunta.
Dificultad con el concepto “tiempo” → Los niños no son capaces de distinguir entre 5 o 15 minutos. Cuando tengan que esperar, puedes utilizar otros recursos como “una canción y estoy”, “lee un libro y nos vamos” o “cuando sea tu cumple te lo regalo”.
Valora las consecuencias de ser impaciente → ¿Merece la pena comer una pizza cruda por no esperar a que se haga bien en el horno?
Pequeñas dosis → Realiza una tarea más despacio de lo habitual o aplica “retrasos intencionales” con el propósito de enseñar a ser paciente y esforzarse.
Aprendizaje por imitación → Trata de ser un modelo de conducta y no pierdas los nervios.
Además, debemos de tener en cuenta el papel que juegan las tecnologías en estos momentos. Los niños y jóvenes reciben estimulación instantánea y gratificante, por eso podemos realizar actividades en las que sea necesario esperar, como los juegos por turnos.
La paciencia se aprende y se entrena por eso es importante acompañar durante el proceso a vuestros hijos e hijas. Ayúdales a hablar sobre cómo se sienten en ese momento y a gestionar esos nervios.



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